miércoles, 24 de abril de 2013

Alfabetización: ¿qué capacitación están necesitando los maestros?


   La alfabetización inicial representa un derecho de todo ciudadano, para garantizar su inclusión social.  Los índices de repitencia y deserción están muy vinculados a las dificultades de los niños para apropiarse de la lectura y la escritura.
   Esto plantea la urgente tarea de revisión de las prácticas pedagógicas escolares, las concepciones teóricas sobre la alfabetización, la reflexión sobre las formas de evaluación. 
   Entre 2005 y 2010 se concretaron una serie de decisiones de política educativa que atendían a esta necesidad pedagógica y didáctica. Entre ellas, se pueden mencionar la reforma del diseño curricular para la formación de maestros, que aumentó la carga horaria de Lengua e incluyó un espacio específico para la problemática de la Alfabetización Inicial; la provisión por parte  del Ministerio de Educación de materiales para el aula de excelente calidad, como Trengania y los Cuadernos para el Aula, con numerosas propuestas, actividades y ejemplos para orientar a los maestros.  También fue un importante aporte la creación de la Cátedra de Alfabetización del Ministerio, y de su blog catedraalfabetizacion.blogspot.com, a través del cual todos los maestros y formadores de docentes tienen la posibilidad de actualizarse en este campo.
   Pero lo pedagógico no es el único aspecto que incide en el llamado “fracaso escolar”.
Hay otras causas como la pobreza o las dificultades de aprendizaje, que no se pueden resolver desde las ciencias de la educación o del lenguaje.
   El contexto de pobreza e indigencia (con todos los dramas sociales que significa a veces: hambre, desintegración familiar, abandono de menores, violencia, prostitución, abusos sexuales) que rodea las escuelas con mayores índices de “fracaso” requiere respuestas políticas y económicas.
   En  este aspecto, representa un importante avance la asignación universal por hijo, con la obligatoriedad de concurrencia al sistema escolar.
   Las dificultades de aprendizaje infantil –las ciertas, diagnosticadas por especialistas; y no las frecuentes etiquetas de la patologización de la infancia (ADD, retraso, dislexia, etc.)-, requieren una asistencia sanitaria, un acompañamiento terapéutico hoy absolutamente insuficiente para atender adecuadamente a estos niños.  Aquí urge un incremento de los servicios sociales y de salud pública.
   Por ello, reducir el problema a su dimensión pedagógica y didáctica, puede llevar a los docentes a la frustración o a la omnipotencia.  Comprender las otras dimensiones implicadas, nos llevará a promover un trabajo interdisciplinario e interinstitucional para tratar de contener a los niños dentro del sistema escolar.
   Por otra parte, y tal vez  sea lo que constituye el mayor obstáculo, las formas en que se realiza la formación docente continua (capacitación) no parecen las más efectivas o adecuadas. 
  Suscribiendo a la crítica que la pedagoga ecuatoriana Rosa María Torres realizaba a la formación docente en la década del 90 en América Latina, en “Modelo de preparación docente que no ha funcionado”, observamos que continúan privilegiándose las capacitaciones (1)
-masivas, centradas en el evento (curso, taller, seminario), con propuestas didácticas homogéneas
- que promueven la competencia entre los docentes y se basan en incentivos externos (puntajes,  ascensos, créditos)
-  realizadas fuera del lugar de trabajo
-que conciben al docente como un mero instrumento de aplicación acrítica de programas diseñados por otros; desestiman los conocimientos y experiencias acumulados por los maestros;  se les pide promover pedagogías activas, la participación, el pensamiento crítico, la creatividad que no experimentan en su propio proceso de formación
- que no atienden a la diversidad de niños y escuelas ni al contexto.
-orientadas a mostrar y corregir debilidades, antes que a identificar, valorar y reforzar fortalezas.
   Creemos en la necesidad de una formación docente continua sostenida en el tiempo, que consista más en un acompañamiento teórico y pedagógico al trabajo cotidiano del maestro.  Reivindicamos un docente que piense y no que aplique mecánicamente;  y para ello es necesario que las condiciones de trabajo le permitan leer, actualizarse, construir saberes en su lugar de trabajo, con sus compañeros y directivos.  Esto significa recuperar o conquistar el tiempo para la lectura, la reflexión sobre la práctica, el intercambio de conocimientos y  experiencias con sus pares,  la escritura.

(1) Se puede leer el texto completo en http://otra-educacion.blogspot.com.ar

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alfabetizacionlenguayliteratura.blogspot.com